A veces, una adicción no empieza siendo evidente. Puede confundirse con una etapa complicada, un mal momento o simplemente con un hábito que se ha ido intensificando con el tiempo.
Pero hay algunas señales que pueden indicar que algo no va bien:
🔹 Cada vez necesita más para conseguir el mismo efecto o satisfacción.
🔹 Le cuesta controlar el consumo o la conducta, incluso cuando se propone reducirla.
🔹 Empieza a dejar de lado responsabilidades, relaciones o actividades que antes eran importantes.
🔹 Continúa a pesar de saber que le está causando problemas.
🔹 Aparecen cambios de humor, aislamiento, irritabilidad o pérdida de interés por cosas que antes disfrutaba.
🔹 Gran parte de su tiempo empieza a girar alrededor de consumir, conseguir, realizar o recuperarse de esa conducta.
Y algo importante: una adicción no siempre se ve desde fuera. No hace falta esperar a que la situación llegue a un punto límite para pedir ayuda.
En Instituto Lamar sabemos que reconocer que existe un problema puede ser difícil, tanto para la persona que lo vive como para quienes están a su alrededor. Por eso ofrecemos acompañamiento profesional y personalizado para abordar las adicciones y trabajar hacia una recuperación.
Pedir ayuda no es una señal de debilidad. Es un primer paso para recuperar el control.
Si tú o alguien cercano está pasando por una situación así, en Instituto Lamar podemos ayudarte.
